Ella puede cuidarse por si misma, puede esperar si quiere, está adelantada a su tiempo. Ella nunca se rinde ni nunca cede, solo cambia de parecer. Y te prometerá más que el jardín del Edén y luego intencionadamente, te cortará y se reirá mientras sangras. Pero ella resalta lo mejor y lo peor de ti. Pone toda la culpa en ella, porque es siempre ella.
Ella es frecuentemente bondadosa, y de repente cruel
Ella hace lo que le plazca, pero nadie hace lo que le plazca con ella. No puede ser castigada, se ganó su lugar.
Con el tiempo he aprendido a reírme de la vida, de mí, de todas las veces que he caído y de todas las veces que me he levantado. Por eso mismo no me voy a quedar parada viendo como pasa el tiempo sin yo moverme.
Avanzaré cueste lo que cueste. No pienso dejar que nada me afecte, no pienso dejar que mi vida dependa de la gente, es mi vida y yo la vivo como quiero. Esta vez no va a ser el destino el que decida por mí, el que decida a quien tengo que querer y a quien no. Esta vez decido yo. He decidido dejar todo atrás, he decido borrar las huellas que dejó el pasado, las cicatrices que no me dejaban seguir y volveré a ser la que era antes.
Ya nada, ni nadie me va a impedir que siga adelante, a partir de ahora seré yo la que se ria de todo y de todos; nadie me dirá lo que tengo que hacer o que decir, nadie hará que caiga y aunque caiga he aprendido como levantarme y ya no me importa nada. Sonreiré por mis alegrías y por mis desgracias, se acabó derramar lágrimas que no van a ningun lado. Cueste lo que cueste voy a llegar a lo más alto, y a quien no le guste que no me mire. Se acabó el sufrimiento, la vida me dice que hoy me toca ser feliz a mí, que ya no hay dolor. Poco a poco sé que podré volver a ser la misma de antes, que solo es cuestión de tiempo.
Te fijas más en los detalles que en lo que pudiste llegar a sentir, eso claramente es un defecto.
Hay momentos en los que es mejor no darse vuelta para no ver lo que dejamos atras y para no sentir pena por eso.
No digas todo lo que pienses, no pienses todo lo que digas
Es lo que hacemos todos, nos lanzamos, y esperamos poder volar, porque si no es así, caeremos como piedras. Y durante la caída nos preguntamos ¿se puede saber por qué he saltado?. Pero aquí estoy, cayendo, y sólo hay una persona que puede hacerme creer que vuelo... y eres tú.
A veces y de una forma muy disimulada te quise decir ‘quédate conmigo’, tan solo con apretar tu mano. Otras veces quise decirte no me mires más que sino me río, con la boca seria a punto de sonreír. Muchas veces quise decir nada y otras veces todo. Y si a veces no digo nada y te dejo a ti hablar, es porque quiero que tampoco digas nada y me des un abrazo, de esos que rara vez me regalas. Y si es necesario que te diga las cosas a los gritos, es para que me calles con un beso, de esos que no puedo respirar más.
Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi. De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas. Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti. Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos. Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya.




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